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A.T. Still hizo una síntesis de todas sus observaciones y de su experiencia práctica, lo que llevó a la definición de tres grandes principios en los cuales se basa la Osteopatía: La ley de la arteria El hombre tiene su propio sistema de defensa contra los microbios y genera una autorregulación de sus funciones, pero sólo si sus células reciben todo lo que necesitan para funcionar, generarse y eliminar las toxinas. Eso significa que todos los líquidos del organismo que transportan los nutrientes y residuos, deben de circular libremente. El papel de la arteria es supremo. La estructura gobierna la función No sólo es importante la integridad del sistema de regulación neurológico y hormonal, sino también el del esqueleto a fin de conservar la libertad de movimiento de todos los tejidos. Es el movimiento el que permite a los líquidos que bañan los tejidos y las células el ser renovados. La unidad del cuerpo El osteópata propone reequilibrar el esqueleto, los músculos, los ligamentos a fin que todos los líquidos circulen correctamente; atribuirá una importancia muy particular a la columna vertebral, el pilar de la armadura, que contiene el sistema nervioso autónomo.
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